La biomasa como fuente de energía sostenible

 

 

Durante décadas millones de personas, gobiernos e instituciones se han dedicado a la protección del ambiente, sin obtener resultados concretos. Los avances tecnológicos, de infraestructura y, sobre todo, industriales producen a diario agentes que contaminan el ambiente en pro de crear nuevas formas de generar energía. Es por ello que se considera la Biomasa como fuente de energía sostenible.

Explotan al máximo las fuentes existentes sin buscar una solución a los problemas y consecuencia que ello produce. En los últimos años ha surgido la propuesta de utilizar la biomasa como fuente de energía sostenible como una manera de ser más consciente por los daños que se le han ocasionado al medio donde vivimos.

La biomasa la podemos encontrar en el suelo, es básicamente los desechos que nos deja la naturaleza y que podemos utilizar para generar una energía que nos destruya el lugar que habitamos.

A esta materia orgánica podemos sacarle el mayor provecho, es la oportunidad que nos brinda nuestro entorno natural para remediar el daño que la explotación del petróleo y otras formas de energías han provocado.

 

Otra gran ventaja de utilizar la biomasa como fuente de energía es el coste económico de su producción, pues solo es necesario quemar los desechos para procesarla. Además, sus cenizas tienen otras utilidades, tal como servir de abono a la tierra, cerrándose así un ciclo perfecto donde la naturaleza juega un papel primordial.

Del procesamiento de esta materia orgánica se obtiene energía que puede utilizarse para generar calor e, incluso, electricidad en el área industrial. Pueden entonces instalarse calderas en los hogares para disfrutar de calefacción y agua caliente en las temporadas donde las temperaturas son bajas y afectan el normal desenvolvimiento de las personas en su vida diaria.

Utilizar la biomasa como fuente de energía es una opción que vendría a darle una solución a la contaminación del suelo, aire y agua que son las consecuencias de la explotación energética a la que ha sido sometida la naturaleza.

La energía que se puede producir con la biomasa es renovable, es mucho más económica y eficiente que el petróleo, por ejemplo; y, sobre todo, segura porque el nivel de emisiones que produce es mínima. Además, contribuye al reciclaje de los residuos que produce la agricultura, por lo tanto, también al cuidado de los suelos y bosques.

Por supuesto, al igual que otras fuentes de energías, es necesario hacer uso de ella de una manera controlada para que pueda tener sostenibilidad en el tiempo, pudiendo así ir desarrollando nuevas tecnologías para procesarlo más rápidamente y que pueda ser utilizada en todo el mundo.

Los daños que se le ha causado al medio ambiente por la explotación de las fuentes de energías que utilizamos para nuestra sustentabilidad no es en absoluto comparable con lo que se hace a diario para tratar de remediarlos. Se invierten miles de millones de dólares por darle una solución concreta, pero nada ha sido realmente efectivo.

En el uso de biomasa, Europa ha sido pionero, pero falta mucho camino por recorrer para lograr una mayor expansión de su uso en el mundo. El alza de los costos para producir petróleo ha contribuido a que se esté promoviendo el uso de la biomasa como fuente de energía.

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Europa, pionera en el uso de la biomasa

 

Encontrar nuevas formas de producir energía ha sido todo un reto para el hombre. La dependencia de fuentes como el petróleo y sus derivados ha llevado a buscar otros medios menos dañinos para el ambiente y el hábitat. Años de investigaciones llevaron a descubrir que la biomasa es una alternativa de energía renovable con un alto potencial de uso.

Desde ese descubrimiento han sido muchos los países que se han interesado en la biomasa como fuente de energía. Ejemplo de ello son muchos países europeos que la han incorporado en la producción de calor, electricidad y combustible. En la actualidad, el consumo de la biomasa como energía renovable es de un 61% de todas las que se generan.

El pellet es el combustible que se utiliza para producir energía. Proviene de los residuos y desechos que se obtienen de la naturaleza. Esencialmente proviene de la madera residual sin ningún tipo de aditivo. En simple palabras, es la biomasa. La Unión Europea produce anualmente 13,5 millones de tonelada de pellet.

La producción mundial de este combustible es de 27 millones de toneladas de pellet, de la cual Europa consume el 75%. Estas estadísticas convierten a la biomasa como la energía renovable más importante de este continente. Y este fenómeno se debe a que es 50% más económico producirla en comparación, por ejemplo, con la gasolina.

En países como Estonia, Polonia y Letonia, donde hay un alto consumo de energía renovable, la biomasa representa el 85% de estas. El último informe estadístico sobre el panorama de la bioenergía en Europa indica que estos porcentajes aumentaron en los próximos años, a tal punto que para el 2020 se produzca 33 Mtep (millones de toneladas equivalentes al petróleo).

La producción de calor es el proceso en el que más se utiliza la biomasa con un consumo de 78,5 Mtep. La generación de electricidad está en el segundo lugar con una utilización de 13,5 Mtep. de este combustible. Y lo biocarburantes para el transporte es el tercer productor consumista de biomasa con 13,1 Mtep. Aunque hay otros usos, estos son los más importantes.

Uno de los aspectos más significativos del uso de la biomasa en Europa, es el hecho que de esas cifras, representan casi en su totalidad el combustible que se produce internamente. Es biomasa 100% autóctona, que es de origen forestal y restantes obtenidos de residuos y la agricultura. Sólo el 3,84% de la biomasa que se consume en Europa es importada.

De la biomasa, el pellet es el que más se está fabricando en la Unión Europea por su bajo costo y es el que más se está utilizando en la generación de calor, lo cual ha incrementado la producción de estos cilindros de madera, serrín y virutas, y que actualmente se empaquetan para facilitar su transporte.

Alemania lidera la producción del pellet con 2,1 millones de toneladas, después están Suecia, Letonia, Francia y Portugal. En cuanto al consumo, Italia es el país que lidera esta estadística, seguida de Alemania, Suecia y Francia. En el informe también se menciona que España es el país con más empresas certificadas con calidad ENplus.

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Disponibilidad de biomasa de origen forestal en España

Una vez revisados los datos del Inventario Forestal Nacional (IFN) se puede constatar que existe  disponibilidad de biomasa por un período extenso.

Las masas forestales españolas son estimadas por el IFN3 en 927.761.315 m3, lo que ha representado un incremento sustancial con respecto al IFN2 en donde fueron calculadas en 597.322.225 m3.

A partir de los datos obtenidos del IFN3 es posible estimar un crecimiento anual de las masas forestales españolas de 45.784.369 m3 con corteza, mientras en el IFN2 la estimación fue de 30.088.350 m3.

Durante los años recientes, las cortas medias anuales se han mantenido en franco ascenso, alcanzando los 15 millones de metros cúbicos, sin embargo la demanda no se encuentra en los niveles acordes y no se vislumbra alguna posibilidad de aumento del sector industrial a corto plazo.

En España, más de 10 millones de toneladas de recursos fácilmente movilizables son desperdiciados anualmente.

Se puede observar que la capitalización de las masas forestales han alcanzado los 30 millones de m3 al año y se espera que esta cifra sea aún mayor para el período que comprende el IFN3 y el IFN4.

Es importante señalar que en estos datos no es incluye la biomasa que se encuentra en el monte restante de los tratamientos selvícolas, por lo tanto no se está tomando en cuenta el existente aprovechamiento forestal.

Esta situación indica que existe una gran cantidad de oferta de masas forestales que están siendo poco aprovechadas, esto la está colocando al borde del colapso. Debido una competencia brutal y a su composición cutánea se está originando un descenso en el crecimiento, aumento de la mortalidad y una tendencia al crecimiento de riesgo de plagas e incendios.

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¿Es competitiva la biomasa?

La biomasa en presentación de combustible tiene un coste oscilante entre 20 Euros/MWh en combustibles con menor elaboración basados en astillas y dirigidos a grandes consumidores, y 40 Euros/MWh en combustibles de primera calidad originados de los pellets que generalmente se distribuye a menor escala en los hogares. En España no existe una tendencia al aumento de los precios de la biomasa en los próximos años.

Por su parte el coste del gas natural en tarifa regulada se encuentra en 43,6 Euros/MWh dirigido a los grandes consumidores. Mientras que el gas natural dirigido a los pequeños consumidores tiene un coste de 59,2 Euros/MWh. A estos montos hay que agregar un gasto adicional mensual en el alquiler del contador, además de los límites en término fijo. Además el gas natural tiene una tendencia al alza en el medio plazo, incluso existen políticas gubernamentales que han sido aplicadas que han aumentado aún más su coste.

En cuanto al gasoil, basado en el precio del gasóleo C de 0,85 Euros/l tiene un coste de 85 Euros/MWh. Hay que resaltar que tanto el propano como el butano tienen precios semejantes.

Las calderas modernas de biomasa han demostrado una eficiencia con resultados similares a las calderas de gas o gasoil, sólo podrían ser superadas en bajo término por las calderas de gas de condensación.

 

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El mercado de la biomasa

La astilla de madera y  pellets se diferencian de hueso de aceituna y cáscara de almendra en el comportamiento que presentan ambas bases de combustible orgánico en el mercado.

Cuando observamos el mercado, vemos que tanto pellets como madera tienen un funcionamiento como productos, con un precio base que es susceptible a variaciones según variables de mercado como oferta y demanda, por lo tanto ante una demanda alta es posible disminuir los costes de producción.

En cambio, hueso y cáscara presentan un comportamiento más del funcionamiento de un subproducto, donde la oferta no está sujeta a las condiciones de la demanda que pueda haber en el sector térmico, sino más bien se basa en la demanda del producto principal. Esta inelasticidad de la oferta ocasiona que los precios sean más inestables, mientras que la alta demanda influye directamente en el crecimiento de los precios del combustible. Aún así, existen muy pocas posibilidades de que la demanda genera mayores tensiones dentro de los precios de los subproductos.

Debido a que los combustibles originados a partir de biomasa, exceptuando a los pellets, poseen una capacidad calorífica bastante variable por su inestable humedad; es común encontrar en los países europeos contratos de suministro realizados tomando como referente la energía obtenida en el contador térmico, donde la empresa que suministra el producto queda a cargo del mantenimiento de la caldera bajo condiciones pactadas con el usuario.

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